Lo que el cerebro de un explorador reveló sobre Edimburgo
Duc Tran
25 nov 2016
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El explorador de National Geographic, Dan Raven-Ellison, utiliza el EPOC+ para registrar datos de EEG de su viaje a través de Edimburgo.
A medida que Dan caminaba por Edimburgo, su progreso fue rastreado utilizando el GPS de su teléfono y sincronizado con los datos de EEG del EPOC+ de EMOTIV que mide la actividad en su cerebro. Al comparar la ubicación geográfica de Dan con sus niveles de compromiso, estrés, interés, enfoque, emoción y relajación, podemos comenzar a comprender cómo diferentes entornos afectan nuestros estados de ánimo. Este conocimiento puede ayudar a los planificadores urbanos a construir ciudades que no solo sean tecnológicamente inteligentes, sino que también estén diseñadas para optimizar nuestra salud, felicidad y calidad de vida.
El explorador de National Geographic, Dan Raven-Ellison, utiliza el EPOC+ para registrar datos de EEG de su viaje a través de Edimburgo.
A medida que Dan caminaba por Edimburgo, su progreso fue rastreado utilizando el GPS de su teléfono y sincronizado con los datos de EEG del EPOC+ de EMOTIV que mide la actividad en su cerebro. Al comparar la ubicación geográfica de Dan con sus niveles de compromiso, estrés, interés, enfoque, emoción y relajación, podemos comenzar a comprender cómo diferentes entornos afectan nuestros estados de ánimo. Este conocimiento puede ayudar a los planificadores urbanos a construir ciudades que no solo sean tecnológicamente inteligentes, sino que también estén diseñadas para optimizar nuestra salud, felicidad y calidad de vida.
El explorador de National Geographic, Dan Raven-Ellison, utiliza el EPOC+ para registrar datos de EEG de su viaje a través de Edimburgo.
A medida que Dan caminaba por Edimburgo, su progreso fue rastreado utilizando el GPS de su teléfono y sincronizado con los datos de EEG del EPOC+ de EMOTIV que mide la actividad en su cerebro. Al comparar la ubicación geográfica de Dan con sus niveles de compromiso, estrés, interés, enfoque, emoción y relajación, podemos comenzar a comprender cómo diferentes entornos afectan nuestros estados de ánimo. Este conocimiento puede ayudar a los planificadores urbanos a construir ciudades que no solo sean tecnológicamente inteligentes, sino que también estén diseñadas para optimizar nuestra salud, felicidad y calidad de vida.
