
Nat Geo: Esto es tu cerebro en la naturaleza
Nuri Djavit
Actualizado el
9 dic 2015

Nat Geo: Esto es tu cerebro en la naturaleza
Nuri Djavit
Actualizado el
9 dic 2015

Nat Geo: Esto es tu cerebro en la naturaleza
Nuri Djavit
Actualizado el
9 dic 2015
Cuando nos acercamos a la naturaleza —ya sea un desierto intacto o un árbol en el patio de atrás— hacemos un favor a nuestros cerebros estresados.
CUANDO TE DIRIGES al desierto, David Strayer es la clase de persona que quieres al volante. Jamás envía mensajes de texto ni habla por teléfono mientras conduce. Ni siquiera aprueba el comer dentro del automóvil. Como psicólogo cognitivo de la Universidad de Utah especializado en la atención, Strayer sabe que nuestros cerebros son propensos a cometer errores, especialmente cuando realizamos múltiples tareas simultáneamente y sorteamos distracciones. Entre otras cosas, su trabajo de investigación ha demostrado que utilizar un teléfono móvil afecta a la mayoría de los conductores tanto como el consumo de alcohol.
Imagen de un buque de investigación en el hielo ártico
Investigaciones extremas muestran por qué disminuye el hielo ártico
Imagen de personas entrando a una estación del metro de Londres
La gran excavación de Londres revela asombrosas capas de historia
Strayer se encuentra en una posición única para entender lo que la vida moderna nos hace. Siendo un ávido mochilero, cree conocer el antídoto: la naturaleza.
En el tercer día de un campamento en los cañones salvajes cerca de Bluff, Utah, Strayer mezcla un enorme recipiente de hierro con pastel de enchilada de pollo mientras explica lo que denomina el “efecto de los tres días” a 22 estudiantes de psicología. Nuestros cerebros, señala, no son máquinas infatigables de tres libras; se fatigan fácilmente. Cuando desaceleramos, detenemos el trabajo pesado y contemplamos los hermosos entornos naturales, no solo nos sentimos restaurados, sino que nuestro rendimiento mental también mejora. Strayer ha demostrado esto mismo con un grupo de participantes de Outward Bound, quienes se desempeñaron un 50 por ciento mejor en tareas creativas de resolución de problemas después de pasar tres días de excursión como mochileros en la naturaleza. El efecto de los tres días, afirma, es una especie de limpieza del parabrisas mental que ocurre cuando hemos estado inmersos en la naturaleza el tiempo suficiente. En este viaje espera captarlo en acción mediante el uso en sus estudiantes —y en mí— de un EEG portátil de Emotiv, un dispositivo que registra las ondas cerebrales.
Cuando nos acercamos a la naturaleza —ya sea un desierto intacto o un árbol en el patio de atrás— hacemos un favor a nuestros cerebros estresados.
CUANDO TE DIRIGES al desierto, David Strayer es la clase de persona que quieres al volante. Jamás envía mensajes de texto ni habla por teléfono mientras conduce. Ni siquiera aprueba el comer dentro del automóvil. Como psicólogo cognitivo de la Universidad de Utah especializado en la atención, Strayer sabe que nuestros cerebros son propensos a cometer errores, especialmente cuando realizamos múltiples tareas simultáneamente y sorteamos distracciones. Entre otras cosas, su trabajo de investigación ha demostrado que utilizar un teléfono móvil afecta a la mayoría de los conductores tanto como el consumo de alcohol.
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Strayer se encuentra en una posición única para entender lo que la vida moderna nos hace. Siendo un ávido mochilero, cree conocer el antídoto: la naturaleza.
En el tercer día de un campamento en los cañones salvajes cerca de Bluff, Utah, Strayer mezcla un enorme recipiente de hierro con pastel de enchilada de pollo mientras explica lo que denomina el “efecto de los tres días” a 22 estudiantes de psicología. Nuestros cerebros, señala, no son máquinas infatigables de tres libras; se fatigan fácilmente. Cuando desaceleramos, detenemos el trabajo pesado y contemplamos los hermosos entornos naturales, no solo nos sentimos restaurados, sino que nuestro rendimiento mental también mejora. Strayer ha demostrado esto mismo con un grupo de participantes de Outward Bound, quienes se desempeñaron un 50 por ciento mejor en tareas creativas de resolución de problemas después de pasar tres días de excursión como mochileros en la naturaleza. El efecto de los tres días, afirma, es una especie de limpieza del parabrisas mental que ocurre cuando hemos estado inmersos en la naturaleza el tiempo suficiente. En este viaje espera captarlo en acción mediante el uso en sus estudiantes —y en mí— de un EEG portátil de Emotiv, un dispositivo que registra las ondas cerebrales.
Cuando nos acercamos a la naturaleza —ya sea un desierto intacto o un árbol en el patio de atrás— hacemos un favor a nuestros cerebros estresados.
CUANDO TE DIRIGES al desierto, David Strayer es la clase de persona que quieres al volante. Jamás envía mensajes de texto ni habla por teléfono mientras conduce. Ni siquiera aprueba el comer dentro del automóvil. Como psicólogo cognitivo de la Universidad de Utah especializado en la atención, Strayer sabe que nuestros cerebros son propensos a cometer errores, especialmente cuando realizamos múltiples tareas simultáneamente y sorteamos distracciones. Entre otras cosas, su trabajo de investigación ha demostrado que utilizar un teléfono móvil afecta a la mayoría de los conductores tanto como el consumo de alcohol.
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Strayer se encuentra en una posición única para entender lo que la vida moderna nos hace. Siendo un ávido mochilero, cree conocer el antídoto: la naturaleza.
En el tercer día de un campamento en los cañones salvajes cerca de Bluff, Utah, Strayer mezcla un enorme recipiente de hierro con pastel de enchilada de pollo mientras explica lo que denomina el “efecto de los tres días” a 22 estudiantes de psicología. Nuestros cerebros, señala, no son máquinas infatigables de tres libras; se fatigan fácilmente. Cuando desaceleramos, detenemos el trabajo pesado y contemplamos los hermosos entornos naturales, no solo nos sentimos restaurados, sino que nuestro rendimiento mental también mejora. Strayer ha demostrado esto mismo con un grupo de participantes de Outward Bound, quienes se desempeñaron un 50 por ciento mejor en tareas creativas de resolución de problemas después de pasar tres días de excursión como mochileros en la naturaleza. El efecto de los tres días, afirma, es una especie de limpieza del parabrisas mental que ocurre cuando hemos estado inmersos en la naturaleza el tiempo suficiente. En este viaje espera captarlo en acción mediante el uso en sus estudiantes —y en mí— de un EEG portátil de Emotiv, un dispositivo que registra las ondas cerebrales.

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