Descifrar qué causa los tumores cerebrales puede ser complicado. No es como un simple resfriado, donde sabes que es un virus. En el caso de los tumores cerebrales, el panorama es mucho más complejo e implica una mezcla de cosas dentro de nuestros cuerpos y quizá algunas cosas del exterior.
Vamos a examinar la ciencia para tener una mejor idea de lo que está pasando, intentando separar los hechos de la ficción.
¿Cómo contribuye el mapa genético de nuestro ADN al desarrollo de tumores cerebrales?
Nuestros cuerpos se construyen sobre un complejo conjunto de instrucciones codificadas en nuestro ADN. Cuando estas instrucciones fallan, pueden provocar graves problemas de salud mental, incluido el cáncer de cerebro. Los tumores cerebrales no son diferentes; su desarrollo suele estar ligado a cambios dentro de nuestro código genético.
¿Cómo desencadenan las mutaciones del ADN un crecimiento celular descontrolado y la formación de tumores?
Piense en el ADN como el plano de cada célula de su cuerpo. Les dice a las células cuándo crecer, cuándo dividirse y cuándo morir.
A veces, pueden producirse errores, o mutaciones, en este ADN. Estas mutaciones pueden ocurrir espontáneamente o ser causadas por factores externos.
Cuando las mutaciones afectan a los genes que controlan el crecimiento y la división celular, pueden dar a las células una señal de «avance» que nunca se apaga. Esto hace que las células se multipliquen de forma descontrolada, formando una masa que conocemos como tumor.
¿Cuál es el papel de los oncogenes y los genes supresores de tumores en la regulación del crecimiento de las células cerebrales?
Dentro de nuestro ADN, existen tipos específicos de genes que juegan un papel fundamental en el crecimiento celular. Los oncogenes son como el pedal del acelerador para la división celular. Cuando mutan o se vuelven hiperactivos, pueden hacer que las células crezcan demasiado.
Por otro lado, los genes supresores de tumores actúan como los frenos. Normalmente funcionan para ralentizar la división celular, reparar errores del ADN o indicar a las células cuándo morir. Si estos genes se dañan o se inactivan por mutaciones, los «frenos» fallan, lo que permite que las células crezcan sin control.
¿Cuál es la diferencia entre las mutaciones somáticas y germinales en el desarrollo del cáncer cerebral?
Es importante distinguir entre dos tipos principales de mutaciones genéticas. Las mutaciones somáticas ocurren en las células después de la concepción, lo que significa que se producen en los tejidos del cuerpo y no se transmiten a los hijos. La mayoría de los cánceres, incluidos muchos tipos de tumores cerebrales, surgen de mutaciones somáticas.
Las mutaciones germinales, sin embargo, están presentes en los óvulos o los espermatozoides y pueden ser heredadas por la descendencia. Aunque la mayoría de los tumores cerebrales no se heredan directamente, ciertas afecciones genéticas hereditarias pueden aumentar el riesgo de que una persona los desarrolle.
¿Qué síndromes hereditarios raros están directamente relacionados con un mayor riesgo de tumores cerebrales?
Los síndromes hereditarios implican mutaciones genéticas específicas que pueden predisponer a las personas a desarrollar tumores cerebrales a lo largo de su vida. Comprender estos síndromes es clave para identificar a las personas en riesgo y explorar posibles estrategias preventivas o métodos de detección más tempranos.
¿Cómo aumentan la neurofibromatosis tipo 1 y tipo 2 el riesgo de tumores cerebrales y nerviosos?
La neurofibromatosis es un grupo de trastornos genéticos que hacen que crezcan tumores en los nervios. Existen dos tipos principales:
Neurofibromatosis tipo 1 (NF1): Esta afección se caracteriza por el crecimiento de tumores a lo largo de los nervios, incluidos el cerebro y la médula espinal. También puede provocar cambios en la piel y anomalías óseas. Los tumores cerebrales comunes asociados con la NF1 incluyen gliomas de la vía óptica y tumores malignos de la vaina de los nervios periféricos.
Neurofibromatosis tipo 2 (NF2): La NF2 afecta principalmente a los nervios que controlan el oído y el equilibrio, lo que a menudo conduce al desarrollo de schwannomas vestibulares bilaterales (neuromas acústicos). Otros tumores asociados con la NF2 pueden ocurrir en el cerebro y la médula espinal, como meningiomas y ependimomas.
El diagnóstico suele implicar una combinación de examen clínico, estudios de imagen (como la resonancia magnética) y, a veces, pruebas genéticas. Los enfoques de tratamiento varían según el tipo de tumor y su ubicación, y pueden incluir cirugía, radioterapia o quimioterapia.
¿Cómo conduce el complejo de esclerosis tuberosa al desarrollo de tumores cerebrales benignos?
El complejo de esclerosis tuberosa es un trastorno genético que causa el crecimiento de tumores benignos en varias partes del cuerpo, incluido el cerebro. Estos tumores, conocidos como tubérculos, pueden provocar convulsiones, retrasos en el desarrollo y discapacidades intelectuales.
Los astrocitomas de células gigantes subependimarias (SEGA, por sus siglas en inglés) son un tipo común de tumor cerebral que se observa en personas con TSC. El manejo a menudo se enfoca en controlar las convulsiones y monitorear o tratar los SEGA, lo que puede implicar medicamentos o intervención quirúrgica si crecen lo suficiente como para causar problemas.
¿Cuál es la conexión entre el síndrome de Li-Fraumeni y el desarrollo de gliomas?
El síndrome de Li-Fraumeni es un trastorno hereditario raro que aumenta el riesgo de que una persona desarrolle varios tipos de cáncer, incluidos los tumores cerebrales, particularmente los gliomas. Este síndrome suele estar causado por mutaciones en el gen TP53, un gen fundamental implicado en el control del crecimiento celular y la prevención de la formación de tumores.
Las personas con síndrome de Li-Fraumeni pueden desarrollar múltiples cánceres a lo largo de sus vidas, a menudo a una edad más temprana. El diagnóstico generalmente se basa en los antecedentes de cáncer personales y familiares, y a menudo se confirma mediante pruebas genéticas. El tratamiento depende del cáncer específico diagnosticado y sigue los protocolos oncológicos estándar.
¿Qué otras predisposiciones y variaciones genéticas están asociadas con el riesgo de tumores cerebrales?
Más allá de estos síndromes bien definidos, la investigación neurocientífica continúa identificando otros factores genéticos que pueden aumentar ligeramente el riesgo de tumores cerebrales. Los estudios han encontrado variaciones genéticas específicas, o polimorfismos, que, cuando están presentes, pueden contribuir a una predisposición.
Por ejemplo, estudios a gran escala de asociación de genoma completo han identificado numerosos polimorfismos de este tipo. Estos hallazgos sugieren que una combinación de susceptibilidad genética y factores ambientales podría desempeñar un papel en el desarrollo de algunos tumores cerebrales.
Si bien estas predisposiciones pueden no causar tumores directamente, pueden interactuar con otras influencias para alterar el perfil de riesgo de una persona.
¿Qué factores ambientales y externos se conocen como factores de riesgo para desarrollar tumores cerebrales?
¿Qué tan fuerte es el vínculo establecido entre la exposición a la radiación ionizante y los tumores?
La exposición a ciertos tipos de radiación es un factor conocido que puede contribuir al desarrollo de un pequeño número de tumores cerebrales.
La radiación ionizante, que tiene suficiente energía para eliminar electrones de átomos y moléculas, es particularmente preocupante. Las dosis altas de radiación, como las recibidas durante la radioterapia para otros tipos de cáncer o debido a exposiciones accidentales significativas, se han relacionado con un mayor riesgo.
El conjunto de pruebas científicas respalda esta conexión, aunque es importante señalar que el riesgo derivado de los niveles ambientales típicos de radiación se considera muy bajo.
¿Qué revela la investigación científica actual sobre la exposición a sustancias químicas y el riesgo de tumores cerebrales?
El papel de la exposición a sustancias químicas en el desarrollo de tumores cerebrales es un área de investigación científica en curso. Si bien algunos estudios han explorado los posibles vínculos entre ciertas sustancias químicas industriales o pesticidas y un mayor riesgo, la evidencia sigue siendo poco concluyente para varias sustancias.
Los investigadores están analizando factores como las exposiciones ocupacionales y los contaminantes ambientales, pero las relaciones causales definitivas son difíciles de establecer. La complejidad surge de las diferentes sustancias químicas a las que las personas pueden estar expuestas, los distintos niveles de exposición y los largos períodos de latencia asociados a menudo con el desarrollo del cáncer.
¿Qué papel juega el sistema inmunológico humano en el desarrollo de tumores cerebrales?
El sistema inmunológico juega un papel complejo en el contexto de los tumores cerebrales. Si bien la función principal del sistema inmunológico es proteger al cuerpo de invasores externos y células anormales, incluidas las cancerosas, los tumores a veces pueden evadir la detección inmunológica o incluso suprimir la respuesta inmunitaria.
Algunas investigaciones sugieren que ciertos cambios epigenéticos dentro de las células tumorales pueden reprimir la capacidad del sistema inmunológico para combatir el tumor, específicamente al atenuar la respuesta del interferón.
Esto ha llevado a investigaciones sobre terapias que tienen como objetivo restaurar o potenciar la actividad antitumoral del sistema inmunológico, lo que potencialmente convierte a la inmunoterapia en una opción viable para ciertos tipos de tumores cerebrales, especialmente en las etapas iniciales de la enfermedad.
¿Qué revela la evidencia científica al desmentir mitos comunes sobre las causas de los tumores cerebrales?
Existen muchas preguntas y preocupaciones persistentes sobre las causas de los tumores cerebrales, a menudo alimentadas por pruebas anecdóticas o información errónea. La investigación científica ha investigado varias de estas preocupaciones comunes, proporcionando respuestas basadas en evidencia.
¿Respalda la investigación científica un vínculo entre el uso de teléfonos celulares y el riesgo de cáncer cerebral?
La relación entre el uso del teléfono celular y el cáncer de cerebro ha sido objeto de un extenso estudio durante décadas.
Los teléfonos celulares emiten energía de radiofrecuencia (RF), una forma de radiación no ionizante. Las primeras preocupaciones se centraron en la posibilidad de que esta radiación dañara el ADN o calentara el tejido cerebral, lo que conduciría al desarrollo de tumores.
Sin embargo, los estudios epidemiológicos a gran escala generalmente no han encontrado un vínculo constante entre el uso de teléfonos celulares y un mayor riesgo de tumores cerebrales. Si bien algunos estudios han sugerido una posible asociación con un uso muy intensivo y prolongado, el consenso científico general es que las pruebas actuales no respaldan una relación causal.
Las investigaciones en curso continúan monitoreando esta área, especialmente con la evolución de la tecnología móvil.
¿Puede una lesión en la cabeza grave provocar la formación de un tumor cerebral primario?
La idea de que una lesión en la cabeza pueda causar un tumor cerebral es otra preocupación común. Si bien un traumatismo craneoencefálico grave puede provocar inflamación y cambios celulares, las pruebas directas que vinculan una sola lesión en la cabeza con el desarrollo de un tumor cerebral primario son en su mayoría inconsistentes.
Es importante distinguir entre los efectos inmediatos de una lesión y el desarrollo a largo plazo de un tumor, que es un proceso complejo que involucra mutaciones genéticas. Aunque la investigación continúa, el entendimiento científico actual no establece las lesiones en la cabeza como una causa directa de los tumores cerebrales.
¿Existe alguna relación entre el aspartamo y los tumores cerebrales?
El aspartamo, un edulcorante artificial, ha sido un tema de preocupación pública con respecto a su potencial para causar cáncer, incluidos los tumores cerebrales. Los organismos reguladores de todo el mundo, como la Administración de Alimentos y Medicamentos de los EE. UU. (FDA) y la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), han revisado numerosos estudios sobre la seguridad del aspartamo.
Basándose en las pruebas científicas disponibles, estos grupos han concluido que el consumo de aspartamo podría resultar inseguro, pero se necesitan más investigaciones para confirmar esta hipótesis.
Mirando hacia el futuro: la búsqueda continua de respuestas sobre el origen de los tumores cerebrales
Entonces, ¿cuál es la causa de los tumores cerebrales? La respuesta honesta es que aún no tenemos todas las piezas del rompecabezas. Aunque sabemos que ciertos marcadores genéticos pueden aumentar ligeramente el riesgo, y que factores como la exposición a la radiación juegan un papel, los desencadenantes exactos de la mayoría de los tumores cerebrales siguen sin estar claros. Es una interacción compleja, que probablemente involucra factores ambientales que aún no hemos identificado.
La investigación avanza constantemente, identificando más vínculos genéticos y explorando nuevas vías de tratamiento como la inmunoterapia para mejorar la salud cerebral. El viaje para comprender y vencer por completo los tumores cerebrales continúa, y la investigación científica constante es clave para mejorar los resultados de los afectados.
Referencias
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Preguntas frecuentes
¿Los tumores cerebrales suelen transmitirse de generación en generación?
La mayoría de los tumores cerebrales no se heredan. Sin embargo, en algunos casos raros, ciertas afecciones genéticas pueden aumentar la probabilidad de que una persona desarrolle tipos específicos de tumores cerebrales. Los científicos también han encontrado algunas pequeñas diferencias genéticas que podrían aumentar ligeramente el riesgo para algunas personas.
¿Cuáles son las principales causas de los tumores cerebrales?
Para la mayoría de los tumores cerebrales, se desconoce la causa exacta. Los científicos creen que probablemente se deba a una combinación de varios factores. Sabemos que los cambios en el ADN pueden provocar un crecimiento celular descontrolado, formando tumores. Algunos factores conocidos, como la exposición a ciertos tipos de radiación, pueden aumentar el riesgo.
¿Pueden las actividades cotidianas, como usar el teléfono celular, causar tumores cerebrales?
La investigación científica actual no ha encontrado un vínculo claro entre el uso de teléfonos celulares y un mayor riesgo de tumores cerebrales. Los estudios continúan, pero hasta ahora, la evidencia no respalda esta preocupación.
¿Qué son los oncogenes y los genes supresores de tumores?
Los oncogenes son como el pedal del acelerador para el crecimiento celular, y pueden volverse hiperactivos, haciendo que las células crezcan demasiado. Los genes supresores de tumores son como los frenos; normalmente detienen el crecimiento excesivamente rápido de las células. Si estos «frenos» se dañan, las células pueden crecer sin control.
¿Cuál es la diferencia entre las mutaciones somáticas y germinales?
Las mutaciones somáticas ocurren en las células corporales normales durante la vida de una persona y no se transmiten a los hijos. Las mutaciones germinales ocurren en los óvulos o espermatozoides y pueden ser heredadas por las generaciones futuras. La mayoría de los tumores cerebrales son causados por mutaciones somáticas.
¿Existen condiciones heredadas que aumenten el riesgo de tumores cerebrales?
Sí, existen ciertas condiciones genéticas, como la neurofibromatosis (NF1 y NF2) y el complejo de esclerosis tuberosa (TSC), que se sabe que aumentan el riesgo de desarrollar tipos específicos de tumores cerebrales. El síndrome de Li-Fraumeni es otro ejemplo.
Además de la genética, ¿qué otros factores podrían influir?
La exposición a ciertos tipos de radiación, particularmente en dosis altas como las utilizadas en la radioterapia para otros tipos de cáncer, es un factor de riesgo conocido. La investigación también está analizando si la exposición a ciertas sustancias químicas o incluso el funcionamiento del sistema inmunológico podrían influir en el desarrollo de tumores.
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Christian Burgos




