El cáncer cerebral de glioblastoma, un tipo de tumor cerebral realmente difícil, presenta desafíos muy serios para médicos y pacientes. Se sabe que es agresivo y difícil de tratar, y a menudo reaparece incluso después del tratamiento.
Este artículo examina por qué el glioblastoma es tan complicado, qué lo hace funcionar a nivel celular y las nuevas ideas que los investigadores están explorando para combatirlo.
Los desafíos biológicos únicos del glioblastoma
¿Por qué el glioblastoma es tan resistente a la terapia estándar más allá de su clasificación de grado IV?
El glioblastoma, a menudo denominado GBM, es una forma particularmente agresiva de cáncer cerebral. Comienza en células con forma de estrella llamadas astrocitos, que forman parte del tejido de sostén del cerebro.
Aunque se clasifica como un tumor de grado IV, su resistencia al tratamiento va más allá de su grado. Uno de los principales obstáculos es la naturaleza infiltrativa del tumor.
A medida que el glioblastoma crece, envía pequeñas proyecciones en forma de dedos que se extienden al tejido cerebral sano circundante. Esto hace que sea increíblemente difícil, si no imposible, para los cirujanos extirpar cada célula cancerosa. Incluso cuando una cirugía parece haber extirpado todo el tumor, pueden quedar restos microscópicos, preparando el terreno para la recurrencia.
Otro desafío importante es la enorme diversidad dentro de un solo tumor de glioblastoma. Estos tumores no están formados por un solo tipo de célula; contienen muchos tipos diferentes de células, cada una con sus propias características.
Esta heterogeneidad celular significa que un tratamiento, como un fármaco de quimioterapia, podría ser eficaz contra algunas células pero completamente ineficaz contra otras. Esto hace que encontrar un único tratamiento capaz de atacar a toda la población tumoral sea una tarea compleja.
Además, los glioblastomas a menudo carecen de mutaciones genéticas específicas, como las del gen IDH, que se encuentran en tumores cerebrales de crecimiento más lento y que suelen responder mejor a la terapia. La ausencia de estas mutaciones contribuye al comportamiento agresivo del glioblastoma y a su mala respuesta a los tratamientos convencionales.
¿Cómo contribuyen específicamente las células madre del glioblastoma (GSCs) a la recurrencia del tumor?
Una de las razones clave por las que los tumores de glioblastoma suelen reaparecer después del tratamiento es la presencia de células madre del glioblastoma, o GSCs.
Se trata de una pequeña población de células dentro del tumor que tienen propiedades similares a las de las células madre normales. Se cree que son responsables de iniciar el crecimiento tumoral y, de manera importante, de la capacidad del tumor para volver a crecer después de la terapia.
Las GSCs suelen ser más resistentes a la quimioterapia y a la radiación que la mayor parte de las células del tumor. Esto significa que, aunque los tratamientos estándar puedan eliminar la mayoría de las células cancerosas, las GSCs pueden sobrevivir y luego iniciar el proceso de rebrote del tumor.
Esta capacidad de supervivencia y regeneración hace que las GSCs sean un enfoque principal para los investigadores de neurociencia que intentan encontrar formas de prevenir la recurrencia del glioblastoma.
¿Cómo logran los tumores de glioblastoma evadir con éxito el sistema inmunitario del cuerpo?
Los tumores de glioblastoma también son expertos en ocultarse o desactivar el propio sistema inmunitario del cuerpo, que está diseñado para combatir invasores extraños como las células cancerosas.
Una forma en que lo hacen es creando un entorno alrededor del tumor que suprime las respuestas inmunitarias. Pueden liberar ciertas moléculas que les dicen a las células inmunitarias que se detengan o incluso convertirlas en células que ayudan al tumor a crecer.
Además, las células de glioblastoma pueden expresar proteínas en su superficie que actúan como un escudo, impidiendo que las células inmunitarias las reconozcan y las ataquen.
¿Cómo descifran los investigadores el paisaje molecular del glioblastoma?
El glioblastoma es un cáncer cerebral complejo, y comprender su funcionamiento interno es clave para encontrar mejores maneras de tratarlo. No es solo una enfermedad; es más bien una colección de diferentes tipos, cada uno con su propia huella molecular.
Esta composición molecular influye significativamente en cómo se comporta el cáncer y en cómo podría responder al tratamiento.
¿Cuál es la diferencia entre las enfermedades IDH de tipo salvaje y las mutantes?
Una de las distinciones más importantes en la clasificación del glioblastoma es el estado del gen IDH.
Este gen desempeña un papel en el metabolismo celular. Cuando el gen IDH está mutado, a menudo conduce a un tumor de crecimiento más lento que tiende a responder mejor a ciertos tratamientos.
Por el contrario, los glioblastomas IDH de tipo salvaje, que carecen de estas mutaciones, suelen ser más agresivos y más difíciles de tratar. Esta diferencia genética hace que los glioblastomas IDH de tipo salvaje y IDH mutantes se consideren a menudo enfermedades distintas que requieren estrategias terapéuticas diferentes.
¿Cómo afecta la metilación del promotor de MGMT a la eficacia del tratamiento del glioblastoma?
Otro marcador molecular crítico es el estado de metilación del promotor del gen MGMT. La proteína MGMT ayuda a reparar el daño en el ADN, incluido el daño causado por fármacos de quimioterapia como la temozolomida.
Cuando la región promotora del gen MGMT está metilada, silencia eficazmente el gen, reduciendo la producción de la proteína MGMT. Este silenciamiento hace que las células tumorales sean más vulnerables a la quimioterapia, ya que sus mecanismos de reparación del ADN se ven afectados.
Por lo tanto, los pacientes cuyos tumores tienen promotores MGMT metilados suelen tener una mejor respuesta al tratamiento con temozolomida en comparación con aquellos con promotores MGMT no metilados. La prueba de la metilación del promotor MGMT es una parte estándar del diagnóstico y la planificación del tratamiento del glioblastoma.
¿Cómo puede la medicina abrirse paso y superar la barrera hematoencefálica?
¿Qué sistemas innovadores de administración de fármacos están actualmente en desarrollo?
La barrera hematoencefálica (BBB) es un escudo protector que mantiene el cerebro a salvo de sustancias nocivas en el torrente sanguíneo. Aunque esto es bueno para la salud cerebral general, hace que tratar cánceres cerebrales como el glioblastoma sea increíblemente difícil.
La mayoría de los fármacos contra el cáncer simplemente no pueden atravesar esta barrera en cantidades suficientes como para ser eficaces. Los investigadores están explorando varias maneras nuevas de llevar los tratamientos a donde deben llegar.
¿Puede utilizarse el ultrasonido focalizado para abrir temporalmente la barrera hematoencefálica?
Un enfoque prometedor consiste en utilizar ultrasonido focalizado. Esta tecnología usa ondas sonoras para crear pequeñas aperturas temporales en la BBB.
Piénselo como si se desbloqueara brevemente una puerta. Cuando la barrera se abre temporalmente en un área específica, los fármacos que normalmente no podrían pasar entonces pueden entrar en el tejido cerebral alrededor del tumor.
Este método se está estudiando para ver cómo puede mejorar la administración de fármacos de quimioterapia y otras terapias directamente al sitio del glioblastoma, aumentando potencialmente su impacto al tiempo que minimiza los efectos secundarios en otras partes del cuerpo.
¿Cómo entrega la tecnología de nanopartículas los tratamientos directamente al cerebro?
Otra área de investigación activa es el uso de nanopartículas. Son partículas increíblemente pequeñas, mucho más pequeñas que las células, que pueden diseñarse para transportar medicamentos.
Debido a su diminuto tamaño, las nanopartículas a veces pueden atravesar la BBB con mayor facilidad que las moléculas de fármaco más grandes. Los científicos están diseñando estas nanopartículas para dirigirse específicamente a las células cancerosas, de modo que liberen su carga farmacológica justo donde se necesita.
Este enfoque dirigido busca hacer que los tratamientos sean más potentes contra el tumor y reducir el daño al tejido cerebral sano. El desarrollo de estos sistemas avanzados de administración es un paso clave para hacer que los tratamientos del glioblastoma sean más eficaces.
La próxima ola de terapias para el glioblastoma
¿Qué enfoques de inmunoterapia usan vacunas y células CAR-T para combatir el glioblastoma?
Los tratamientos para el glioblastoma están en constante evolución, y mucha de la investigación actual está explorando formas de lograr que el propio sistema inmunitario del cuerpo combata el cáncer.
A esto se le llama inmunoterapia. Una idea es usar inhibidores de puntos de control. Son fármacos que, en esencia, liberan los frenos de las células inmunitarias, permitiéndoles atacar las células cancerosas con mayor eficacia.
Otro enfoque consiste en crear vacunas diseñadas específicamente para entrenar al sistema inmunitario a reconocer y destruir las células del glioblastoma.
Los investigadores también están explorando la terapia con células CAR-T, en la que se extraen los linfocitos T de un paciente (un tipo de célula inmunitaria), se modifican genéticamente en un laboratorio para dirigirse mejor al cáncer y luego se reintroducen en el paciente. El objetivo de todos estos métodos es crear una respuesta inmunitaria más duradera contra el tumor.
¿Cómo aprovecha la terapia viral oncolítica los virus para matar células cancerosas?
La terapia viral oncolítica utiliza virus que son naturalmente buenos para infectar y matar células cancerosas, o virus que han sido modificados para hacerlo. Estos virus se introducen en el tumor, donde se replican dentro de las células cancerosas, provocando que revienten y mueran.
Como beneficio adicional, este proceso también puede desencadenar una respuesta inmunitaria contra las células cancerosas restantes. Es un poco como usar una estrategia del caballo de Troya para atacar al tumor desde dentro. Los científicos están trabajando para hacer que estos virus sean más eficaces y más seguros para los pacientes.
¿Qué nuevos objetivos se descubren al explorar las vías metabólicas y la señalización celular?
Las células del glioblastoma tienen formas únicas de obtener la energía y las señales que necesitan para crecer y sobrevivir. Los investigadores están investigando estas vías metabólicas y rutas de señalización para encontrar nuevas vulnerabilidades.
Por ejemplo, algunas células de glioblastoma dependen en gran medida de ciertos nutrientes o tienen señales de crecimiento hiperactivas. Al identificar estas dependencias específicas, pueden desarrollarse nuevos fármacos para bloquear estas vías, privando de alimento al tumor o interrumpiendo sus señales de crecimiento.
Este enfoque dirigido pretende ser más preciso que los tratamientos tradicionales, lo que potencialmente conduce a menos efectos secundarios.
¿Cómo pueden los investigadores aprovechar la bioelectricidad para tratar el glioblastoma?
¿Cómo utilizan los campos de tratamiento tumoral (TTFields) los campos eléctricos para alterar las células cancerosas?
A medida que los investigadores van más allá de los enfoques químicos y radiológicos tradicionales, las terapias bioeléctricas han surgido como una frontera importante en la atención del glioblastoma.
La más destacada de ellas es Tumor-Treating Fields (TTFields), una intervención aprobada por la FDA disponible clínicamente como dispositivo portátil. A diferencia de las tecnologías de monitoreo, esta terapia dirige activamente al tumor mediante la administración continua de campos eléctricos alternos de baja intensidad directamente al cerebro a través de una serie de almohadillas adhesivas colocadas en el cuero cabelludo.
Debido a que las células del glioblastoma se dividen a un ritmo agresivo, estas frecuencias eléctricas específicas están diseñadas para interferir con la maquinaria celular necesaria para la mitosis, alterando eficazmente la capacidad del cáncer para replicarse e induciendo la muerte celular.
La terapia TTFields no es una cura independiente; más bien, se integra en el tratamiento estándar junto con la quimioterapia de mantenimiento después de la cirugía inicial y la radiación.
¿Cuál es el potencial del EEG avanzado para funcionar como biomarcador en la investigación?
Mientras que las terapias bioeléctricas administran campos externos para combatir el tumor, los investigadores también están utilizando las señales eléctricas intrínsecas del cerebro para comprender mejor la enfermedad cerebral.
En los ensayos clínicos de glioblastoma, la electroencefalografía cuantitativa avanzada (qEEG) se está explorando cada vez más como un biomarcador funcional.
La obtención de imágenes estructurales tradicionales, como la MRI, es indispensable para seguir las dimensiones físicas de un tumor, pero no siempre puede capturar los efectos cognitivos sutiles y en tiempo real del cáncer o la neurotoxicidad de los tratamientos experimentales.
Al mapear continuamente la actividad eléctrica del cerebro, la qEEG proporciona una lectura objetiva y medible del funcionamiento de la red neurocognitiva subyacente del paciente. Esto permite a los investigadores clínicos seguir cómo responde el entorno funcional del cerebro a nuevas terapias, proporcionando una capa vital de datos que complementa las imágenes estructurales.
En última instancia, el uso de qEEG ayuda a los investigadores a evaluar si un tratamiento emergente está preservando con éxito la integridad neurológica del paciente y su calidad de vida general, junto con sus efectos antitumorales.
¿Cuál es el futuro del panorama cambiante de la investigación sobre el glioblastoma?
El glioblastoma sigue siendo un desafío formidable en la neurooncología, caracterizado por su naturaleza agresiva y sus opciones de tratamiento limitadas. A pesar de los avances en cirugía, radiación y quimioterapia, el pronóstico de los pacientes solo ha mostrado mejoras modestas en las últimas décadas.
La capacidad de la enfermedad para infiltrar el tejido cerebral y su inherente heterogeneidad celular hacen que la erradicación completa sea difícil, lo que a menudo conduce a la recurrencia. Sin embargo, la investigación en curso está arrojando luz sobre la compleja biología del glioblastoma, identificando posibles nuevos objetivos terapéuticos como la proteína priónica y su interacción con las células madre tumorales.
Estos descubrimientos, aunque todavía en etapas tempranas, ofrecen esperanza para desarrollar estrategias más eficaces para combatir este devastador cáncer. La inversión continua en ensayos clínicos y una comprensión más profunda de los fundamentos moleculares del glioblastoma son vitales para mejorar los resultados de los pacientes y, en última instancia, encontrar una cura.
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Preguntas frecuentes
¿Qué es exactamente el glioblastoma?
El glioblastoma es un tipo de cáncer cerebral que comienza en las células en forma de estrella del cerebro, llamadas astrocitos. Estas células normalmente ayudan a sostener y proteger el cerebro. Cuando se vuelven cancerosas, crecen y se propagan muy rápidamente, lo que convierte al glioblastoma en una afección muy grave.
¿Por qué el glioblastoma es tan difícil de tratar?
El glioblastoma es difícil de tratar por varias razones. Las células cancerosas pueden extenderse como pequeñas raíces dentro del cerebro, lo que hace casi imposible eliminarlas todas con cirugía. Además, el cáncer está formado por muchos tipos diferentes de células, por lo que un tratamiento que funciona en un tipo podría no funcionar en otros. También es muy bueno para esconderse del sistema de defensa del propio cuerpo.
¿Cuáles son los síntomas comunes del glioblastoma?
Los síntomas pueden variar dependiendo de dónde se encuentre el tumor en el cerebro. Algunos signos comunes incluyen dolores de cabeza intensos que no desaparecen, convulsiones y cambios en la personalidad o el comportamiento. También puede notar problemas del habla o del movimiento.
¿Cómo averiguan los médicos si alguien tiene glioblastoma?
Los médicos suelen diagnosticar el glioblastoma tomando una pequeña muestra del tejido sospechoso y mirándola bajo un microscopio. También realizan pruebas especiales para detectar cambios en los genes de las células cancerosas. Las exploraciones cerebrales como las MRI también se utilizan para ver el tumor.
¿Cuáles son los principales tratamientos para el glioblastoma?
Los principales tratamientos suelen implicar una combinación de cirugía para extirpar la mayor cantidad posible del tumor, radioterapia para matar las células cancerosas y quimioterapia, que utiliza fármacos para combatir el cáncer. A veces también se utilizan dispositivos especiales que crean campos eléctricos.
¿Qué son las células madre del glioblastoma?
Son células cancerosas especiales dentro del tumor que son como las 'semillas' del cáncer. Pueden permanecer inactivas durante un tiempo, pero luego comenzar a crecer y hacer que el tumor reaparezca, incluso después del tratamiento. Son muy buenas para renovarse a sí mismas y pueden crear nuevas células tumorales.
¿Qué es la barrera hematoencefálica y por qué supone un desafío?
La barrera hematoencefálica es un escudo protector que impide que la mayoría de las sustancias del torrente sanguíneo lleguen al cerebro. Aunque esto protege al cerebro de cosas dañinas, también hace que sea muy difícil que los fármacos contra el cáncer entren al cerebro para tratar tumores como el glioblastoma.
¿Existen nuevas formas de hacer llegar medicamentos más allá de la barrera hematoencefálica?
Sí, los científicos están desarrollando nuevos métodos. Entre ellos se incluyen el uso de diminutas partículas llamadas nanopartículas para transportar fármacos, el uso de ondas de ultrasonido focalizado para abrir temporalmente la barrera y la creación de sistemas especiales de administración de fármacos diseñados específicamente para el cerebro.
¿Qué es la inmunoterapia para el glioblastoma?
La inmunoterapia es un tipo de tratamiento que ayuda al propio sistema inmunitario del paciente a combatir el cáncer. En el glioblastoma, esto puede implicar el uso de fármacos especiales, la creación de vacunas para entrenar al sistema inmunitario o el uso de células inmunitarias modificadas (como las células CAR-T) para atacar el tumor.
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