Puede ser complicado distinguir la diferencia entre la disgrafía y la dislexia, especialmente porque suelen aparecer juntas.
Ambas pueden hacer que el trabajo escolar sea difícil, pero afectan habilidades diferentes. La dislexia se trata principalmente de la lectura, mientras que la disgrafía se trata de la escritura.
Este artículo ayudará a aclarar las cosas, examinando qué es cada una, cómo son diferentes y cómo obtener la ayuda adecuada.
¿Cómo se superponen la dislexia y la disgrafía en las dificultades de escritura?
La dislexia se relaciona principalmente con la lectura. Las personas con dislexia pueden tener dificultades para pronunciar palabras, leer con fluidez o comprender lo que han leído.
Por otro lado, la disgrafía se relaciona principalmente con la escritura. Esto puede manifestarse como una caligrafía desordenada, problemas con la ortografía o dificultades para plasmar las ideas en el papel.
La razón principal de la confusión es que escribir requiere muchas habilidades y los problemas en diferentes áreas pueden parecer similares.
Por ejemplo, tanto la dislexia como la disgrafía pueden provocar una mala ortografía. Un niño con dislexia puede deletrear mal las palabras porque tiene dificultades para conectar los sonidos con las letras. Un niño con disgrafía puede deletrear mal las palabras debido a problemas de memoria con las secuencias de letras o con la planificación motora necesaria para escribirlas.
Piénselo de esta manera:
Dislexia: Afecta principalmente la capacidad de procesar el lenguaje, especialmente en la lectura. Esto incluye la decodificación de palabras, la fluidez lectora y, a veces, la ortografía. Al cerebro le resulta más difícil asociar los sonidos hablados con las letras y palabras escritas.
Disgrafía: Afecta principalmente el acto físico de escribir y los procesos cognitivos directamente vinculados a la expresión escrita. Esto puede implicar las habilidades motoras finas para la escritura a mano, la ortografía, la organización de pensamientos para escribir y la mecánica de plasmar palabras en el papel.
Desglose del proceso de escritura: una comparación lado a lado
¿Por qué es esencial el control motor fino para la escritura a mano?
La escritura a mano requiere mucho control motor fino. Esto significa usar los músculos pequeños de las manos y los dedos para formar letras.
Para algunas personas, este acto físico de escribir puede ser un obstáculo importante. Puede manifestarse como letras desordenadas, tamaños inconsistentes o palabras con un espaciado extraño en la página.
A veces, la mano puede sufrir calambres, lo que dificulta escribir durante períodos prolongados. Esta dificultad con la mecánica física de la escritura es una característica distintiva de la disgrafía.
Las dificultades comunes incluyen:
Formación de letras ilegible o inconsistente
Espaciado deficiente entre letras y palabras
Dificultad con el agarre del lápiz y fatiga en la mano
Mezcla involuntaria de estilos de letra imprenta y cursiva
¿Cómo afectan la dislexia y la disgrafía de manera diferente a la ortografía?
Colocar las palabras correctamente en la página implica conocer las reglas de ortografía y cómo se corresponden los sonidos con las letras. Tanto la dislexia como la disgrafía pueden afectar la ortografía, pero a menudo por diferentes razones.
Con la dislexia, el desafío puede derivarse de la dificultad para procesar los sonidos de las palabras o para recordar patrones ortográficos comunes. En el caso de la disgrafía, el problema ortográfico puede estar más relacionado con el acto motor de escribir las letras en la secuencia correcta, o con una dificultad general en el procesamiento ortográfico que afecta tanto a la lectura como a la escritura.
¿Cuáles son los desafíos cognitivos de expresar ideas por escrito?
Más allá de la escritura a mano y la ortografía, la escritura también implica organizar pensamientos, estructurar oraciones y transmitir ideas con claridad. Aquí es donde entran en juego los aspectos cognitivos de la escritura.
Las personas con dislexia pueden tener dificultades para organizar sus pensamientos debido a dificultades en el procesamiento del lenguaje, mientras que a las personas con disgrafía les puede resultar difícil plasmar sus ideas en papel debido al esfuerzo requerido para el acto físico de escribir. La lucha por traducir los pensamientos en un texto escrito coherente puede ser una barrera importante para el éxito académico.
¿Cuáles son los orígenes cerebrales de estos desafíos?
Puede ser confuso cuando los niños tienen dificultades con la escritura, especialmente porque la dislexia y la disgrafía a menudo se agrupan. Pero cuando analizamos lo que sucede en el cerebro, vemos que en realidad son bastante diferentes.
¿Cuáles son los orígenes fonológicos de los problemas de escritura en la dislexia?
Para una persona con dislexia, las dificultades con la escritura a menudo provienen del procesamiento fonológico. Esto significa que puede haber problemas para conectar los sonidos con las letras y comprender la estructura de las palabras habladas. Cuando se trata de escribir, esto puede manifestarse como errores ortográficos, incluso en palabras comunes, y una dificultad para pronunciar las palabras correctamente al intentar escribirlas.
Los estudios de imágenes cerebrales basados en la neurociencia han señalado diferencias en el funcionamiento de ciertas áreas del hemisferio izquierdo, que son importantes para el procesamiento del lenguaje. Estas diferencias de procesamiento pueden afectar tanto a la lectura como a la ortografía.
¿Qué regiones del cerebro están vinculadas a los desafíos motores de la disgrafía?
La disgrafía, por otro lado, está más directamente vinculada a las habilidades motoras involucradas en la escritura y la organización espacial de las letras y palabras en una página.
Las investigaciones sugieren que las áreas del cerebro involucradas en la planificación y ejecución motora, así como en el procesamiento visoespacial, pueden funcionar de manera diferente en personas con disgrafía. Esto puede dar lugar a una escritura que resulta difícil de leer, incluso si la persona sabe cómo deletrear la palabra. A veces, la dificultad radica en traducir los pensamientos en lenguaje escrito, lo que implica procesos cognitivos diferentes a los de la simple ortografía o la escritura a mano.
Si bien ambas condiciones pueden afectar la producción escrita, las causas fundamentales en el funcionamiento del cerebro son distintas, lo que influye en los desafíos específicos que enfrenta una persona.
¿Cuáles son los desafíos cuando ambas condiciones ocurren juntas?
No es raro que la dislexia y la disgrafía se presenten al mismo tiempo. Piense en ello como tener dos desafíos diferentes que pueden hacer que el trabajo escolar, especialmente todo lo que involucre lectura y escritura, se sienta extremadamente difícil. Cuando ambas condiciones están presentes, las dificultades pueden acumularse, lo que dificulta que las personas sigan el ritmo.
¿Por qué es difícil diferenciar entre estas condiciones concurrentes?
La superposición de síntomas, particularmente en torno a la ortografía y la expresión escrita, a veces puede dificultar la identificación exacta de qué condición cerebral está causando cada dificultad.
Por ejemplo, una mala ortografía puede ser una característica distintiva de la dislexia debido a problemas de procesamiento fonológico, pero también es una dificultad común en la disgrafía, derivada de problemas con la memoria motora para las secuencias de letras o la organización visoespacial.
¿Cómo pueden la dislexia y la disgrafía concurrentes enmascararse mutuamente?
A veces, una condición puede hacer que la otra parezca menos grave o puede complicar los síntomas.
Por ejemplo, un estudiante con dislexia puede tener dificultades con la ortografía, pero si también tiene disgrafía, su escritura a mano puede ser tan deficiente que resulte difícil incluso leer sus intentos de ortografía. Esto puede llevar a que los educadores o los padres se concentren únicamente en el problema de la escritura a mano, pasando por alto potencialmente las dificultades subyacentes de lectura y procesamiento del lenguaje de la dislexia.
Por el contrario, un estudiante con disgrafía puede tener ideas claras pero tener dificultades para plasmarlas en el papel debido a problemas de control motor o dificultades de organización. Si sus habilidades de lectura están intactas, es posible que pueda leer instrucciones y comprender conceptos, pero su producción escrita podría no reflejar su verdadera comprensión. Esto puede llevar a una subestimación de sus capacidades cognitivas.
A continuación, se muestra cómo pueden verse afectadas algunas áreas comunes cuando ambas condiciones están presentes:
Fluidez lectora: Si bien la dislexia es el factor principal de las dificultades de lectura, el esfuerzo requerido para la escritura a mano en la disgrafía también puede ralentizar las tareas de lectura, ya que el cerebro gestiona múltiples procesos exigentes.
Ortografía: Esta es un área de dificultad común para ambas. La dislexia afecta la capacidad de conectar sonidos con letras, mientras que la disgrafía puede afectar la memoria de las secuencias de letras y la planificación motora necesaria para escribirlas correctamente.
Expresión escrita: Aquí es donde la coexistencia es más evidente. Pueden estar presentes desafíos con la organización de pensamientos, la estructura de las oraciones, la gramática y el acto físico de escribir, lo que crea un obstáculo importante para las tareas académicas.
Memoria de trabajo: Ambas condiciones se asocian a menudo con desafíos en la memoria de trabajo. Esto significa que retener información en la mente para completar una tarea, como recordar la estructura de una oración mientras se intenta formar letras de manera legible, se vuelve mucho más difícil.
¿Cuáles son las estrategias de apoyo primarias para cada condición?
¿En qué se diferencian los enfoques de enseñanza para la dislexia y la disgrafía?
Para la dislexia, el enfoque suele ser mejorar la lectura y el procesamiento del lenguaje. Esto podría implicar programas de alfabetización estructurada que desglosan los sonidos y las estructuras del lenguaje. Piénselo como aprender un código, pieza por pieza.
Para la disgrafía, la atención se desplaza más hacia la mecánica de la escritura. Esto puede incluir terapia ocupacional para trabajar en las habilidades motoras finas necesarias para la escritura a mano, o estrategias para ayudar a organizar los pensamientos antes de escribir.
A continuación, se presenta una perspectiva general de los enfoques comunes:
Para la Dislexia:
Enseñas de lectura basadas en fonética
Técnicas de lenguaje multisensorial
Práctica con decodificación y codificación de palabras
Para la Disgrafía:
Práctica de escritura a mano y herramientas adaptativas
Estrategias para la generación y organización de ideas
Desarrollo de habilidades de mecanografía
Cuando ambas condiciones están presentes, el plan de apoyo debe abordar ambos conjuntos de desafíos.
¿Cómo apoya la tecnología asistiva estas diferencias de aprendizaje?
Para la dislexia, las herramientas como el software de texto a voz pueden leer el texto en voz alta, ayudando a los estudiantes a acceder a información que de otro modo tendrían dificultades para leer de forma independiente. Los audiolibros también son increíblemente útiles.
Para la disgrafía, el software de voz a texto puede ser de gran ayuda, permitiendo a los estudiantes dictar sus pensamientos en lugar de tener dificultades con la escritura manual. El software de predicción de palabras también puede ayudar con la ortografía y la construcción de oraciones. Además, los organizadores gráficos digitales pueden ayudar a planificar el trabajo escrito.
La clave es encontrar las herramientas adecuadas que se adapten a las necesidades específicas de salud cerebral de la persona y la ayuden a trabajar en torno a sus desafíos, en lugar de simplemente evitarlos.
En resumen: Comprensión de la dislexia y la disgrafía
Hemos hablado sobre la dislexia y la disgrafía y está bastante claro que no son lo mismo, a pesar de que a veces pueden parecerse o incluso presentarse juntas.
La dislexia se relaciona principalmente con la lectura: descifrar palabras, pronunciarlas y comprender lo que se ha leído. La disgrafía, por otro lado, tiene que ver más con el acto físico de escribir, como formar letras, deletrear y plasmar las ideas en el papel de manera organizada.
Conocer la diferencia es crucial porque significa que una persona necesita diferentes tipos de ayuda. Recibir el apoyo adecuado desde el principio puede marcar una diferencia significativa en la forma en que se desempeñan en la escuela y en cómo se sienten respecto al aprendizaje.
Referencias
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Van Hoorn, J. F., Maathuis, C. G., & Hadders‐Algra, M. (2013). Neural correlates of paediatric dysgraphia. Developmental Medicine & Child Neurology, 55, 65-68. https://doi.org/10.1111/dmcn.12310
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la diferencia principal entre dislexia y disgrafía?
La dislexia consiste principalmente en dificultades con la lectura, como comprender las palabras en una página. La disgrafía consiste principalmente en dificultades con la escritura, como formar letras, la ortografía y plasmar los pensamientos en papel.
¿Alguien puede tener tanto dislexia como disgrafía?
Es bastante común que las personas tengan tanto dislexia como disgrafía. Cuando esto sucede, pueden tener dificultades tanto con la lectura como con la escritura, lo que puede hacer que el trabajo escolar sea especialmente desafiante. Es como tener dos acertijos de aprendizaje que resolver a la vez.
¿Cuáles son los signos de la disgrafía?
Los signos de disgrafía pueden incluir una caligrafía desordenada o difícil de leer, problemas para formar letras, palabras espaciadas de manera extraña, velocidad de escritura lenta y dificultad para organizar pensamientos en el papel. Algunas personas pueden incluso quejarse de que les duele la mano al escribir.
¿Cuáles son los signos de la dislexia?
Con la dislexia, es posible observar dificultades con la lectura, tales como tener problemas para pronunciar palabras, mezclar letras o leer lentamente. Las personas con dislexia también pueden tener problemas con la ortografía y para recordar palabras comunes que ven a menudo.
¿La disgrafía solo afecta a la escritura a mano?
No, la disgrafía puede afectar más que solo la escritura manual. También puede dificultar la ortografía y repercutir en la capacidad de una persona para plasmar sus ideas en oraciones y párrafos escritos. A veces se trata del acto físico de escribir y otras veces de la organización de pensamientos para la escritura.
¿Cómo afecta la dislexia a la escritura?
Aunque la dislexia se relaciona principalmente con la lectura, también puede afectar la escritura. Esto se debe a que la lectura y la escritura utilizan habilidades lingüísticas similares. Una persona con dislexia puede tener dificultades con la ortografía, la organización de sus pensamientos escritos o incluso para formar letras si su dislexia también afecta su capacidad para conectar los sonidos con las letras.
¿La dislexia y la disgrafía son causadas por lo mismo?
La dislexia a menudo se vincula con la forma en que el cerebro maneja el lenguaje y los sonidos, mientras que la disgrafía puede involucrar problemas con las habilidades motoras necesarias para escribir y cómo el cerebro almacena la información visual de las palabras.
¿Cómo pueden las escuelas ayudar a los estudiantes con dislexia o disgrafía?
Las escuelas pueden ayudar brindando una enseñanza adaptada a las necesidades del estudiante. Esto puede incluir ayuda adicional con las habilidades de lectura para la dislexia, o estrategias para mejorar la escritura a mano y la organización de la escritura para la disgrafía. A veces, usar tecnología como computadoras o herramientas de voz a texto también puede ser muy beneficioso.
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Christian Burgos




